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viernes, 18 de junio de 2010

Dengfeng

7 horas eternas. 7 horas en un tren en el que estaba sentado en una fila de tres frete a otros 3 chinos. 7 horas de observación. Se sabían cada uno de mis movimientos…en fin. 7 horas en un tren sentado en un asiento de madera en el que ´la única posición “cómoda” era la de recostado en la mesita que separaba las filas para dormir un rato. Y de vez en cuando viendo cómo mis compañeros de viaje hacían lo mismo mientras la baba se les caía creando verdaderos charcos de babas y restos de comida en el suelo…

Tras esas 7 maravillosas horas llegué a Dengfeng. Aquí es donde nació el kung fu y donde está el Templo Shaolín. Con los monjes estos que se ven en la tele rompiendo ladrillos con la cabeza, andando con los dedos índices, haciendo el pino con la cabeza y más historias que vi en una demostración que flipé con los tipos.

15_06_10 076 Aquí viene mucho friki a aprender kung fu en una de las cientos de escuelas que hay fuera del templo. Podías ver a miles de niños formando en grandes explanadas haciendo los mismos ejercicios, todos acompasados, sudando como pollos bajo un sol que quemaba y estirando sus cuerpos hasta posiciones que nunca imaginé que fueran posibles. Ni de coña, pensé. No he venido a sufrir.

El caso es que por casualidad aterricé en un hostal en que había una americana echando una mano a la gente del hostal durante un tiempo hasta que arrancara el negocio. Fue mi salvación, poderme comunicar…por fin! Y esta tipa conoce a uno de los monjes del Templo. Me ofreció clases dentro del templo con los monjes, algo que no está al alcance de los turistas incluso de los locales. En resumen, que acabé tomando clases de kung fu con los aprendices de monjes dentro del mismo templo. Telita. Y de todos es conocida mi flexibilidad. Pues ahora, después de compararme con estos chavales aún me siento más tronco (chavales y alguno no tan chaval). Éramos un grupo de 16 (15 aprendices de monje y yo). El primero de la fila hacía un ejercicio (algún movimiento, una patada, un puñetazo…) y el siguiente de la fila lo repetía. Yo era el segundo de la fila. Os podéis imaginar la clase de ejercicios “básicos”: saltos a más de un metro (saltos que yo ni con cama elástica), patadas sobre la propia cabeza, patada con giro de 360º…todo combinado…. Pues una hora entrenando con ellos. Y al final tuve una sesión de 30 minutos de posiciones de kung fu. No es mi deporte definitivamente. Se necesita mucha flexibilidad y eso no sé ni lo que es. Me estiro menos que un portero de futbolín. Pero la experiencia fue una pasada. Entrenar con los shaolines estos. En la foto como podéis ver…igualito. La pose de la foto es para los folletos del hostal en los que saldré como reclamo a una escuela de kung fu.

kung fu

Y luego a comer con los monjes. Son vegetarianos así que bowl de arroz con vegetales y listo. Aún tengo agujetas y de eso hace ya 4 días…pero la experiencia fue una pasada. Supongo que sobretodo para ellos que aun se deben estar riendo de mi flexibilidad.

Y después de mi demostración de troncomóvil fui a ver un show que hacen para los visitantes. Más que nada fui para ver hasta dónde se puede doblar un cuerpo y hasta dónde se puede saltar sin cama elástica. Lo que más me impresionó un tipo que agarrando un alfiler con dos dedos, y de un golpe traspasaba un vidrio con los dos dedos y petaba un globo. El vidrio con un agujero perfecto tras el golpe….para flipar.

15_06_10 042 Y para rematar y dar otra buena paliza a mi cuerpo, tras pillar un teleférico, me pegué casi dos horas de pateada en el Monte Shaoshi. Es el monte de donde viene el nombre de Shaolín (Shaolín = el templo del monte Shaoshi). En la cima está el lugar donde Dharma, un monje indio que estuvo 9 años meditando en una cueva y creó el budismo zen. Dicen también que este lugar está justo debajo del agujero que hay para subir al cielo (ya lo tengo localizado para cuando me toque). La pateada es para llegar a un puente colgante que acojona bastante (el suelo son tablones de madera medio podridos) y en el que decenas de chinos corren y saltan como si nada. Yo bien agarradito a los cables, por si acaso. Pues este camino (teleférico + pateada) lo hacen los monjes cada mañana corriendo (por supuesto sin teleférico) en 45 minutos y tienen que bajar a cuatro patas de espaldas. Eso para empezar la mañana, luego desayunan, 2 horas de entreno, comida, descanso de una hora, más entreno, cena, más entreno y a la piltra. Este es su horario 6 días a la semana. Vegetarianos y sin monjas. Definitivamente no quiero ser monje shaolin.

14_06_10 123 Estuve también viendo un espectáculo de música y danza Shaolín. En medio de un valle entre 3 picos había un escenario. Para que os hagáis una idea habían focos hasta en los picos de las montañas y salían tipos de todos los lados de las montañas al compás de la música….las luces, la música, el lugar…bueno es complicado explicarlo con palabras. Incluso las fotos no dicen mucho de lo espectacular del espectáculo (nunca mejor dicho). Y creo que no hace falta nota de humor esta vez, no? imaginándome haciendo el pardillo en el templo Shaolin ya es suficiente…

3 comentarios:

David Albos dijo...

te veo como prota de Kill Bill 5!!!

la rapada de pelo también forma parte del entrenamiento ??

Unknown dijo...

das miedo sin pelo!

Carlos Garmendia dijo...

Disculpad mi ausencia....aunque veo que ha merecido la pena...volver a los mundos cellacos y poder disfrutar de esa foto, elogio al equilibrio, oda a la flexibilidad, hace que mi vida cobre mas sentido....gracias de nuevo Tito...

X cierto...la cresta???

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