Llegué al aeropuerto de Pekín sobre las 9 de la noche. Cuando estoy en un país nuevo sigo teniendo la misma sensación que se tiene en tu primer día en un país nuevo. Y eso que llevo ya unos cuantos, pero China es especial. Totalmente diferente a Japón. Nada que ver. Y además de noche y en un barrio que telita…
Me he hospedado en casa de un tipo de couchsurfing. Un tipo raro, con ojo de cristal de esos que no sabes cuándo te miran y cuándo no y dónde mirarle cuando te habla. Un tío peculiar que hospeda a cuanta gente le pide quedarse en su casa. Así que la primera noche éramos 6 durmiendo en su salón. Dos en el suelo incluidos.
Cerca de Beijing fui a visitar la Gran Muralla China. Creía que pisar la muralla me daría un poco de cosa rollo espiritual pero….al ver las miles de personas que hay cada día paseando se te quita toda sensación de espiritualidad que puedas pensar respecto la muralla. Y eso de que se ve desde el espacio…mentira. Ni de coña. La niebla que hay en Pekín y alrededores es siempre igual. Y no puedes ver a más de un par de km más allá. Supongo que las típicas fotos de paisaje con la gran muralla están hechas en días muy singulares. Pero bueno, el pateo vale la pena. Y supongo que me he de acostumbrar a estar con miles de personas allá donde vaya. Y es que un país donde 1.3 billones de chinos viven en el 10 % del territorio te hace pensar que allá donde vayas siempre habrá mucha gente.
Visité la famosa plaza de Tiananmen donde estuve buscando al español contando hasta 25 pero….je, je 8para los que no lo entendáis…es muy largo de explicar…). Bueno, la plaza en sí es grandiosa y la cierran a las 8 de la tarde de cada día, el acceso está bastante controlado. Para entrar a la plaza (igual que en el metro) hay que pasar rayos x a las bolsas que lleves. Aquí muy poca gente conoce nada sobre la masacre del 4 de junio en la plaza, y como youtube, facebook, blogs y demás información libre en la red no se puede ver en China (si no eres un piratilla informático), la gente no conoce. Y es que según Confucio (sobre quien está basada mucha de la filosofía China actual), el desconocimiento es felicidad. Vaya lema eh? sin comentarios. Y la gente no quiere saber mucho por miedo a desapariciones de familias y demás historias que el gobierno lleva a cabo como represalias a según que actitudes. El tipo donde me alojé vive con una china y me estuvieron contando mil historias que tela….para flipar que aun en el siglo 21 pasen según qué cosas.
Como no, visité la ciudad prohibida, para los Chinos el centro del Universo y de su mundo; el palacio de verano, algunos templos que hay dentro de Beijing y el zoo para ver a los Pandas. Y mejor no haber ido porque me dio una pena….todo sucio, descuidado, los animales raquíticos…y es que qué puedes esperar de un zoo en un país donde ni las personas cuidan de si mismas ni de su higiene…
El cambio me ha sorprendido mucho. Incluso siendo vecinos, Japón es totalmente diferente. Aquí la gente es maleducada por definición. Ni cultura ni historias. En Japón tienen sus cosas (como sorber los noodles y eructar entre otras cosas), pero es que aquí es demasiado. No les importa mirarte durante 5 minutos tranquilamente a menos de un par de metros analizando cada movimiento, cada detalle de tu físico, mirando qué haces con el ordenador en un bar….un poco incómodo. Ni hacerse fotos contigo. Al principio hace gracia pero…empieza a cansar (y sólo llevo unos días).
Otro detalle de Pekín es que aún viven de las olimpiadas de hace dos años y mantienen aún algunas de las apariencias que se establecieron durante las olimpiadas. Pero solo son eso, apariencias.
Mientras hacía fotos al estadio olímpico (como tantos otros millones de chinos cada día), unas niñas me pidieron hacerme una foto con ellas. Eran 5 y creía que era la típica foto de grupo. Pues no, se pusieron en fila y una a una haciéndose fotos conmigo. Cuando me di cuenta, la cola era de más de 20 personas para fotografiarse conmigo y unas 10 cámaras tomando fotos. Estaba flipando así que dije: se acabó el show!! y me fui a otro lado. Por unos segundos me sentí una estrella de cine. Aún así, lo más normal es que la gente te pare por la calle sin más para hacerte fotos con ellos o sujetando a su bebé para hacerse una foto con él….y como no la cola correspondiente para esperar su turno.
Ya veis, más que sorprenderme de los sitios que he visitado (que también), lo más chocante ha sido el comportamiento de estos chinos. Y es que son muuuy especiales, espero acostumbrarme, si no es en Pekín, que sea en Pokón (dedicado!).
1 comentarios:
uuuuuéeeeeeeeee!!!!!!!!!!!! zenk u!
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