>

viernes, 8 de enero de 2010

Bariloche – fin de año

Primero de todo felicitar el año a tod@s. Espero que lo pasarais bien la noche del 31 y que seáis buenos durante el año para que se cumplan los deseos esos que habéis pedido y que casi nunca se cumplen, pero cada año seguimos insistiendo.


Noche de fin de año, casi siempre pasan cosas especiales. Conocí a dos mendocinos Chicho y Juan y a Amets. Vaya trío. Miedo. Asadito, birra, música de Gito en directo y karaoke. Si querías podías subir a tocar o cantar algo. Por supuesto no subí (Mr.Baena hubiera subido, seguro). No hubo nada especial a las 0:00, un poco extraño, sólo un brindis cuando la gente se dio cuenta de que ya era medianoche. En compensación me bebí 12 sextos de botellas de  sidra. Un sexto por cada uva que no tomé. Eche una mano a Eze sirviendo birra hasta que se acabó de la nevera y el almacén, así que fuimos a un boliche. Allí me debía haber encontrado con Rut (de Barcelona) pero no nos vimos. Debería ir muy tocada, supongo (o yo). La gente como loca cantando y bailando temas argentinos, como no, todo bien regadito con birra sin parar. Estaba un pelo cansado así que me retiraba al hostal cuando aparece el coche de los medocinos por la calle: Si uno vuelve, vuelven todos!!! y así fue, me gusta el lema, de vuelta en coche, como unos reyes. El día uno no curré, demasiado sueño o es que llegué mas tarde de la hora del desayuno? No me acuerdo, la verdad. Día uno de perros, como casi todos los últimos años.

Unos días mas tarde ya estaba pensando irme de Bariloche así que sin planear nada salimos a tomar algo y como suele pasar, las mejores noches no se planean. Con Amets y Eze (gracias maestro), fuimos a tomar unas birras y vaya si tomamos!! con perros persiguiéndonos por la calle, postes de madera que se movían al paso de Amtes (ya recuperada de la cabeza?) y un frío que pelaba llegué al hostal 35 minutos antes de empezar a currar (nuca más, pensé (otra vez)). Moría sirviendo el desayuno. Pero hay que estar a todas.


Salimos por la tarde hacia San Martin de los Andes en busca de Chicho y Juan. Sin hostal, improvisamos un campamentillo (así, medio gitano, el de la foto) que nos salvó de la lluvia por la noche. Junto con 5 porteñas que los maestros mendocinos habían conocido hicimos un asadito casi de madrugada y salimos a un boliche. Reggaetón a tope, non-stop. Al día siguiente de relax por el pueblo y tras una reunión de machos (según Amets, ya que hablamos de cosas de tíos), dormimos a 3ºC en lo que había sido hasta entonces la cocina de Chicho y Juan. Más decente que el campamento gitano. Amets se pegó un buen madrugón para marchar a Chile. Gracias por todo! Así que marché a mediodía hacia Mendoza.
Y por aquí ando, en tierra de vinos y con ganas de pisar tierras Bolivianas.

Las fotos aún no las tengo así que pronto os aviso por si queréis echar un vistazo.


Aprovecho para agradecer al staff del Hostal Tango Inn los buenos días que he pasado con ellos. Estáis hechos unos crakcs! gracias.

5 comentarios:

susana dijo...

ya era hora de que dieras señales de vida!!!
veo que aunque estas en el otro lado del mundo, las costumbres etilicas no las has perdido. ¡ que perro eres!
por cierto no me has dicho si te ha llegado el paquete

Amets dijo...

Estoy recuperdada de la cabeza... pero la cocina de los mendocinos me dejó sin voz!

Unknown dijo...

bueno, bueno, que si la del hostal, las porteñas... some things never change! :)))) cuenta, cuenta!

Unknown dijo...

Lo que más me intriga en estos momentos, es tu apartado de libros del blog. ¿desde cuando lees?Creo recordar que el último libro era del Barco de Vapor???

Unknown dijo...

sí, color blanco, para menores de 5 años!
ahora resulta que hasta lee en inglés, mira, te podrá devolver Harry Potter!

Publicar un comentario