Selamat pagi, ya estoy en Indonesia! y lo primero que he visto al llegar ha sido a Sergi. El crack me ha venido a recoger al aeropuerto. Detallazo. Qué alegría me ha dado! Y luego ver a Anna que sigue guapísima. Pasaré unos días con los Olba.
En Bali, hemos dormido la primera noche en Kuta. Es como Lloret pero lleno de Australianos borrachos con ganas de fiesta, birra y un poco de rugby. Una locura, esto no es lo que todos nos imaginamos al llegar a Bali. Así que tras engullir el paquete de jamón de mama Costa me ha traído desde Girona (gràcies mama de l’Anna), hemos alquilado unas motos para movernos por las islas y a funcionar.
Reservamos un hostal al este de Bali, en Buitan. Tras 3 horas de moto cargados como caracoles con las mochilas y demás (y don Olba jugando con le humor de Anna que era quien cargaba la mochila en la moto), llegamos y nos dicen que está lleno. Drama. Pero que nos alojan en otro sitio: Villa Martina. La bomba. Es una villa de una familia de italianos que les deja la casa cuando no están. Y lo mejor de todo es que incluye servicio, te traen la comida, te limpian la casa , la piscina, el jardín…en fin que es como estar en casa pero con servicio y en Bali. Las fotos lo dicen todo. Desde allí pillamos un barquito hacia Blue lagoon, una zona donde hacer snorkeling, coral y peces de colores a punta pala. La gente por aquí es súper amable, siempre atenta con una sonrisa y te ayudan en todo lo que pueden, y además hablan inglés…un descanso después de un par de meses en China. Como podéis imaginar, pasamos tres días súper estresados.
Tras estar tres días en la Villa pillamos un ferry hacia Lombok donde llegamos al sur de la isla para intentar pillar unas olas. Alquilamos unas tablas, y nos fuimos a la playa. Arena blanca, agua cristalina, olas, sol….casi perfecto. A los 5 minutos partí la tabla en dos y estuvimos turnándonos con Sergi el resto de la mañana. El dramón fue luego en la tienda cuando nos querían hacer pagar la tabla. Nos negábamos a pagarla hasta que se pusieron violentos, no nos dejaban salir de la tienda y llamaron a sus coleguitas. Finalmente pagamos y nos fuimos de la isla. Mal sabor de boca. Muy mal rollo.
Así que madrugón y para Bali de nuevo. Esta vez en lugar de estar en Kuta nos fuimos a la península del sur donde no hay tanta gente como en el centro. Tuvimos que volver a Kuta a la mañana siguiente para instalar en las motos un aparatejo para poder llevar las tablas en la moto. Y ya nos quedamos allí para pillar olas. Anna y Sergi están hechos unos pros, segundo día y ya se ponen de pie. Las olas eran gigantes y había que pillar las de la orilla, pasando de pagar otra tabla partida y mal rollo otra vez…nos lo pasamos bien.
Ya tenía ganas de ver a Sergi y Anna. Poder hablar con alguien de algo que no sea del viaje, de dónde he estado, de dónde voy, a qué me dedico y todas esas cosas que hablas cuando conoces a alguien viajando. Cansa repetir el mismo rollo cada día una y otra vez….y con los Olba ya he podido hablar de cosas más normales, cosas más familiares, hacer coñas y reírnos un buen rato. Reírnos porque tanto Anna como Sergi son unos caguetis como yo y la fauna que hay por aquí (arañas, cucarachas, ratas…) no nos mola demasiado. Y descansar de decidir dónde ir y qué hacer cada día (es lo que he estado haciendo los últimos 7 meses) y dejar que ellos lo hagan por mi ha sido todo un puntazo. Aun me quedan unos días con ellos y en cuanto se vayan, más compañía!
3 comentarios:
te ha cambiado hasta la escritura, nene! jeje. me alegro. un abrazo!
Ya voy!!!!!!!!!! : )))))))))))))))))))
que vida tan ajetreada: de la playa, a la tumbona y luego a comer y beber y vuelta a empezar......
¿sufres mucho?????? jajaja
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